30 abr. 2012

Celebración del arte del gran Flaco.

Emocionante celebración, de la mano del inconmensurable Pedro Aznar. Uno de los músicos más completos que tiene nuestra música, manteniendo vivas las canciones de quien permitió que todo lo que vino después de él sucediera.

Qué lindo es poder vivir estos momentos, de la mano de semejantes músicos. Los temas elegidos y las versiones - con lujosos invitados - fueron magistrales. Mucho Pescado Rabioso, Invisible y Almendra. 

Luis, dondequiera que esté, seguramente aplaude feliz...

Me animo a comparar este recital, con el que brindó el Flaco el 4 de diciembre de 2009.

Eternamente agradecido a Pedro y al Flaco.


16 abr. 2012

Este blog no tiene aguante

A medida que se suceden hechos como los de ayer y antes de ayer, me doy cuenta de que haber dejado de lado el vivir el fútbol desde lo que se denomina “hincha”, fue una de las mejores decisiones que tomé, en lo personal.
La mediocridad del ambiente futbolero se acentúa a medida que los torneos transcurren. Se le pide a la gente que concurre al estadio que no se violente, porque un equipo de fútbol no es la vida, ni el que tiene otra camiseta es un enemigo a quien hay que destruir, pero simultáneamente, un jugador desenfunda un revolver en un vestuario, mientras otros se rebajan al nivel de la concurrencia para intercambiar golpes de puño con ellos. Y elijo la palabra “rebajan”, porque el protagonista del espectáculo – que se supone que es el jugador y no la hinchada – desciende al nivel de ese fanático* que no busca más que violencia al acudir a un estadio. La cultura del “aguante” y del “dejo todo”, confluye en actos de lo más deleznables, como los que han sucedido tanto el sábado, en el vestuario de Racing, como ayer, en la salida de los jugadores de Boca.
No justifico de ninguna manera la violencia de la concurrencia, en base a la violencia de los jugadores, pero no les quito responsabilidad a estos últimos por lo que hacen los primeros, ya que comportándose tan indignamente como lo vienen haciendo, no hacen más que fomentar

* = fanático, ca.
1. adj. Que defiende con tenacidad desmedida y apasionamiento creencias u opiniones, sobre todo religiosas o políticas. U. t. c. s.

pasión.
1. f. Acción de padecer.

14 abr. 2012

Lo más preocupante de la Unificación de los Códigos Civil y Comercial...


Anoche tuve el placer de haber presenciado la primera Conferencia realizada a efectos de dar un poco de luz a todos - abogados, estudiantes e interesados en general - sobre el nuevo Código Civil y Comercial que parece ser ya una realidad. La misma fue llevada a cabo por distinguidos abogados y jueces.

Amén de que uno termina prefiriendo siempre a un expositor por encima del otro - sobre todo cuando notamos que ciertos prejuicios referidos a los homosexuales siguen latentes en jueces que ocupan altos cargos en la Justicia -, ya sea por su facilidad para expresarse, su claridad, su humor, o lo que fuere, y también pese a que sus discursos nos permitieron alarmarnos de incoherencias que contiene el proyecto del nuevo cuerpo normativo, mi preocupación mayor es otra...

El principal temor de abogados, estudiantes y jueces, parece ser el hecho de tener que aprender conceptos nuevos... No ya qué es lo justo y lo injusto, lo apropiado o lo inapropiado, lo aberrante o lo correcto, sino el esfuerzo que tendrán que realizar para comprenderlo.

Cuesta pensar en un avance significativo en cualquier materia, cuando los encargados de llevarlo adelante no llevan incorporadas - como sí llevan el saco y la corbata - las ganas de aprender.

¿Será que quienes consideran que lo saben todo ven dañado su ego al encontrarse ahora no tantos escalones por encima de quienes ellos creen que nada saben?

Saludos para todos. Gracias por su tiempo.


8 abr. 2012

El amor como artificio.

[...] "621. El amor como artificio. Quien quiere aprender realmente a conocer alguna cosa nueva (sea un hombre, un suceso, un libro) hace bien en adoptar esta novedad, con todo el amor posible, en separar pronto su vista de lo que en ella encuentra de hostil, de chocante, de falso y aún olvidarlo, por más que el autor de un libro se dé la mayor importancia y que de pronto, como en una carrera, desee con el corazón palpitante que llegue a la meta. De esta manera penetra uno la cosa hasta el corazón, hasta su punto conmovedor; esto es lo que se llama aprender a conocer. Una vez allí, el razonamiento hace de golpe sus restricciones; esta estimación demasiado alta, esta suspensión momentánea del péndulo crítico, era un artificio para agarrar con lazo el alma de una cosa."


Fragmento de "Humano, demasiado humano" de Friedrich Nietzsche.