14 sept 2013

Ideas sobre la Música, a partir de Queen

Queen es una de esas bandas que uno no puede escuchar sin pensar, mientras tanto, en su magnitud, calidad, importancia, trascendencia, etcétera. Es una bestia musical que derriba a cualquier oyente que quiera disfrutar de su arte. Esto está fuera de discusión.

Hace unos días mi mente se centró en Freddie por un lado, y en Brian, John y Roger por el otro. De este pensamiento surgió surgió en mi una idea acerca de una particularidad que posee la música, ausente en el resto de las artes o disciplinas. Se trata de la posibilidad de escisión entre la composición y la interpretación, entre la preparación de la obra y la demostración de lo que se ha logrado componer. No he descubierto la pólvora, pero comprender la música de esta manera, nos permite valorar con justicia a los artistas.

Comencé hablando de Queen, porque es una de las bandas en las que más se habla de la grandeza de Freddie por un lado, y de los otros miembros, por el otro. Y si bien es cierto que Freddie, como se dice en la jerga, "se comía el escenario". También lo es que tenía a su lado a tres verdaderos talentos de la composición y, también, de la interpretación.

Acá es donde surge la comparación entre la Música y las otras artes o disciplinas. En la pintura, el artista, una vez finalizada la creación, no debe hacer más que mostrarla a su público. El arquitecto, terminada la obra, la presenta y somete a la crítica. En otras palabras, todos son artistas o profesionales, pero en el músico, la interpretación es fundamental para el éxito de la obra, traducible en perdurabilidad, cantidad de oyentes, vigencia, influencia para otros músicos, etcétera. En el campo de la Música, el artista debe realizar un doble esfuerzo, o un esfuerzo magnífico, si desea trascender, ya que no se trata solamente de componer y de crear una obra maestra, sino que su éxito depende también de la manera en que la interprete cuando la transmita a su público.

Y creo que en este punto es donde se puede diferenciar al simple oyente del melómano. El primero, solamente se queda con la interpretación. Con lo que se muestra como producto terminado. En base a ello, critica, toma, deja, ignora o se enamora. En cambio, el melómano se emociona, en principio, con la interpretación, con el mismo producto que el simple oyente, pero luego levanta la baldosa para saber qué es aquello que la mantiene tan fija al suelo. El melómano necesita conocer los cimientos de la obra. Precisa saber quién ha sido el responsable de tal maravillosa canción, de tal disco, o hasta de un arreglo, por pequeño que sea. Necesita saberlo para admirar al artista como es debido.

Fue Queen la banda que despertó en mí esta idea, porque es una de las agrupaciones en las que más se suele elevar a su líder por encima del resto, menospreciando, involuntariamente y sin mala intención, claro está, a los tres talentos que lo acompañaban. Alcanza con investigar un poco, o prestar atención a los videos que se han capturado de sus presentaciones en vivo, para notar que si bien Freddie es un verdadero animal arriba del escenario, que opaca naturalmente al resto por su intensa actitud, Brian, John y Roger son tan responsables como él de todo ese vendaval de corcheas que era expulsado desde el escenario, con tanta fuerza y precisión.

En el plano de la interpretación, Freddie era un camión que arrasaba con todo. Pero en el plano compositivo, todos se encontraban en un pie de igualdad. Todos fueron los causantes de esa música que tanto amamos, de esa banda llamada Queen.






9 sept 2013

Prisionero


“[...] Y era serio, en efecto. Marius se hallaba en esa primera hora violenta y deliciosa en que comienzan las grandes pasiones. Una mirada había hecho todo esto. Cuando la mina está cargada, cuando el incendio está pronto, nada es más sencillo. Una mirada es una chispa.
Era una cosa hecha. Marius amaba a una mujer. Su destino entraba en lo desconocido.
La mirada de las mujeres se parece a ciertas maquinarias, tranquilas en apariencia, pero formidables. Pasamos a su lado todos los días tranquila e impunemente, sin sospechar nada. Pero llega un momento en que incluso olvidamos aquello que está allí. Se va, se viene, se sueña, se habla, se ríe. De pronto, nos sentimos presos. Todo terminó. La rueda nos detiene, la mirada nos ha hecho caer en la trampa. Nos ha apresado, no importa por dónde, ni cómo, por una parte cualquiera de nuestro pensamiento que se arrastraba sin objeto, por una distracción que hemos tenido. Y estamos perdidos. Un encadenamiento de fuerzas misteriosas se apodera de nosotros. En vano nos resistimos. No hay socorro humano posible. Vamos a caer de engranaje en engranaje, de agonía en agonía, de tortura en tortura, nosotros, nuestro espíritu, nuestra fortuna, nuestro porvenir, nuestra alma; y según nos hallemos en poder de una criatura malvada o de un noble corazón, no saldremos de esta espantosa máquina sino desfigurados por la vergüenza o transfigurados por la pasión".

Fragmento de "Los Miserables", de Victor Hugo. Tomo II, Libro Sexto, Acápite sexto.

30 jul 2013

Respirando el aire de la sierra




Un viaje de pocos días, planeado en pocas horas.
Sin demasiadas precisiones. Un pasaje y la bicicleta embalada y lista para subir al micro.

Gente hermosa que la vida te regala e interpone en tu destino, transformando momentos efímeros en eternas caricias para el corazón.

El nene tiene su cochecito nuevo. Eso es lo que importa.

La estación "De la canal" conserva su paz, típica de esos pueblos pequeñísimos que no han sido invadidos ni penetrados por el demonio disfrazado de capitalismo.

Allí, el transcurso del tiempo no devora a nadie. El tiempo se mata, siguiendo las lecciones de Sábato.

La antigua almacén del pueblo recibe a quienes pasan allí sus días y también a los que estamos de paso. Sus dueños atienden a todos sus visitantes con el mismo altísimo grado de amabilidad.

Seguimos siendo los dueños de nuestras vidas.
Es nuestro deber seguir demostrando que somos humanos.

Afortunadamente, es tan simple, que depende pura y exclusivamente de nosotros mismos.




14 jul 2013

Respira el aire


Cuando creé este blog, entendí que su nombre era una expresión de deseo.

Habiendo pasado algún tiempo desde ese entonces, descubrí la verdadera forma de respirar el aire...

Si viste a alguien pedaleando y pensaste en que sería lindo volver a agarrar la bicicleta, ya diste el primer paso.


12 jul 2013

Las bocinas de los autos

Las bocinas de los autos deberían venir con una cantidad determinada de bocinazos para utilizar. Algo así como cien bocinazos disponibles, luego de los cuales haya que recargarlas. Deberían venderse paquetes de cien bocinazos, a un precio mínimo de mil pesos, pagaderos al contado y en efectivo.

Sería la única forma efectiva de lograr que cada energúmeno piense más de una vez antes de acostarse arriba de su bocina para mantenerla presionada durante siete u ocho segundos, sobre todo cuando tiene veinte autos más adelante y la aprieta como si con ese acto fueran a desaparecer todos los demás coches para cederle el paso.

1 dic 2012

Campanas del infierno y el prejuicio con respecto al rock

Este volante fue arrojado por debajo de la puerta de mi casa, hace mucho tiempo.
Pensé que nunca iba a volver a verlo, pero hoy lo encontré.
No puedo dejar de compartir mis risas con ustedes.




25 nov 2012

Artaud y los días grises


Cada día gris, este disco suele hacerme compañía. Hoy desperté con esa tapa verde y amarilla en mi mente.

Es imposible no compenetrarse con Artaud, dejar de prestar atención a cada nota, a cada arreglo del Flaco, a cada lírica...

Recuerdo el día -tan especial- en que compré este disco con enorme alegría...

Fue uno de esos momentos en los que uno siente que alguien ingresa en su alma para no salir nunca más.


9 nov 2012

Hermann Hesse, su lobo estepario y un diálogo para reflexionar...



“-¿Eres tu éste?- preguntó Armanda señalando a mi nombre-. Pues te has proporcionado serios adversarios, Harry... ¿Te molesta esto?
Leí algunas líneas; era lo de siempre; desde hace años cada una de estas frases difamatorias estereotipadas me era conocida hasta la saciedad.
-No –dije-; no me molesta; estoy acostumbrado a ello hace muchísimo tiempo. Un par de veces he expresado la opinión de que todo pueblo y hasta todo hombre aislado, en vez de sonar con mentidas <> políticas, debía reflexionar dentro de sí, y saber hasta qué punto él mismo, por errores, negligencias y malos hábitos, tiene parte también en la guerra y en todos los demás males del mundo; éste acaso sea el único camino de evitar la próxima guerra. Esto no me lo perdonan, pues es natural que ellos mismos se crean perfectamente inocentes: el Káiser, los generales, los grandes industriales, los políticos, los periódicos, nadie tiene que echarse en cara lo más mínimo, nadie tiene ninguna clase de culpa. Se diría que todo estaba magníficamente en el mundo..., sólo que dentro de la tierra yacen una docena de millones de hombres asesinados. Y mira, Armanda, aun cuando estos artículos difamatorios ya no puedan molestarme, alguna vez no dejan de entristecerme. Las dos terceras partes de mis compatriotas leen esta clase de periódicos, leen todas las mañanas y todas las noches estos ecos, son trabajados, exhortados, excitados, los van haciendo descontentos y malvados, y el objetivo y fin de todo eso es otra vez, la guerra próxima que se acerca, que será aún más horrorosa que lo ha sido esta última. Todo esto es claro y sencillo; todo hombre podría comprenderlo, podría llegar a la misma conclusión con una sola hora de meditación. Pero ninguno quiere eso, ninguno quiere evitar la guerra próxima, ninguno quiere ahorrarse a sí mismo y a sus hijos la próxima matanza de millones de seres, si no puede tenerlo más barato. Meditar una hora, entrar un rato dentro de sí e inquirir hasta qué punto tiene una parte y es corresponsable en el desorden y en la maldad del mundo; mira, eso no lo quiere nadie. Y así seguirá todo, y la próxima guerra se prepara con ardor día tras día por muchos miles de hombres. Esto, desde que lo sé me ha paralizado y me ha llevado a la desesperación, ya que para mí no hay <> ni ideales, todo eso no es más que escenario para los señores que preparan la próxima carnicería. No sirve para nada pensar, ni decir, ni escribir nada humano, no tiene sentido dar vueltas a buenas ideas dentro de la cabeza; para dos o tres hombres que hacen esto, hay día por día miles de periódicos, revistas, discursos, sesiones públicas y secretas, que aspiran a lo contrario y lo consiguen.
Armanda había escuchado con interés.
-Sí, dijo al fin-, tienes razón. Es evidente que volverá a haber guerra, no hace falta leer periódicos para saberlo. Por ello es natural que esté uno triste; pero esto no tiene valor alguno. Es exactamente lo mismo que si estuviéramos tristes porque, a pesar de todo lo que hagamos en contra, un día indefectiblemente hemos de morir.
La lucha contra la muerte, querido Harry, es siempre una cosa hermosa, noble, digna y sublime: por lo tanto, también la lucha contra la guerra. Pero no deja de ser en todo caso una quijotada sin esperanza.
-Posiblemente sea verdad –exclamé violento-, pero con tales verdades como la de que todos tenemos que morir en plazo breve y, por tanto, que todo es igual y nada merece la pena, con eso se hace una la vida superficial y tonta. ¿Es que hemos de prescindir de todo, de renunciar a todo espíritu, a todo afán, a toda humanidad, dejar que sigan triunfando la ambición y el dinero y aguardar, la próxima movilización tomando un vaso de cerveza?
Extraordinaria fue la mirada que me dirigió Armanda, una mirada llena de complacencia, de burla y picardía y de camaradería, y al mismo tiempo tan llena de gravedad, de ciencia y de seriedad insondable.
-Esto no lo harás –dijo maternalmente-. Tu vida no ha de ser superficial y tonta, sólo porque sepas que tu lucha  ha de ser estéril. Es mucho más superficial, Harry, que luchas por algo bueno e ideal y creas que has de conseguirlo. ¿Es que los ideales están ahí para que los alcancemos? ¿Vivimos nosotros los hombres para suprimir la muerte? No; vivimos para temerla, y luego, para amarla, y precisamente por ella se enciende el poquito de vida alguna vez de modo tan bello durante una hora. Eres un niño, Harry. Sé dócil ahora y vente conmigo, tenemos mucho que hacer. Hoy no he de volver a ocuparme de la guerra y de los periódicos. ¿Y tu?

Fragmento de "El Lobo Estepario", de Hermann Hesse. Año 1927.

27 oct 2012




I know that I want you
I know that I need you
But I can't pretend that
This'll make it right

You whisper your name
But I can't hear you
Don't leave me behind
Lend me your hand

I can feel them
I think they're closing in
Don't leave me behind
Lend me your hand

Let me feel you
By my side
Be where I can hear you
I long to feel


Hablar de música...


"Señor Pablo –le dije; iba jugando con un bastoncito delgado, negro y con adornos de plata- Usted es amigo de Armanda; este es el motivo por el cual yo me intereso por usted. Pero he de decir que usted no me hace la conversación precisamente fácil. Muchas veces he intentado hablar con usted de música; me hubiera gustado oír su opinión, sus contradicciones, su juicio, pero usted ha desdeñado darme siquiera la más pequeña respuesta.
Me miró riendo cordialmente, y en esta ocasión no me dejó a deber la contestación, sino que dijo con toda tranquilidad.
-¿Ve usted? A mi juicio no sirve de nada hablar de música. Yo no hablo nunca de música. ¿Qué hubiese podido responder yo a sus palabras tan inteligentes y apropiadas? Usted tenía tanta razón en todo lo que decía... Pero vea usted, yo soy músico y no erudito, y no creo que en música el tener razón tenga el menor valor. En música no se trata de que uno tenga razón, de que se tenga gusto y educación y todas esas cosas.
- Bueno: pero, entonces, ¿de qué se trata?
-Se trata de hacer música, señor Haller, de hacer música tan bien, tanta y tan intensiva, como sea posible. Así es, monsieur. Si yo tengo en la cabeza todas las obras de Bach y de Haydn y sé decir sobre ellas las cosas más juiciosas, con ello no se hace un servicio a nadie. Pero si yo tomo mi tubo y toco un shimmy de moda, lo mismo da que sea bueno o malo, ha de alegrar sin duda y a la gente se les mete en las piernas y en la sangre. De esto se trata nada más. Fíjese usted en un salón de baile y en las caras en el momento en que se desata la música después de un largo descanso; ¡cómo brillan entonces los ojos, se ponen a temblar las piernas, empiezan a repir los rostros! Para eso se toca la música.
- Correcto, señor Pablo. Pero no hay sólo música sensual, la hay espiritual. No hay sólo aquella que toca precisamente para el momento, sino también música inmortal, que continúa viviendo, aun cuando no se toque. Cualquiera puede estar solo tendido en su cama y despertar en sus pensamientos una melodía de La Flauta encantada o de la Pasión de San Mateo; entonces se produce la música sin que nadie sople en una flauta ni rasque en un violín.
- Conforme, señor Haller. También el Yearning y el Valencia son reproducidos calladamente todas las noches por personas solitarias y soñadoras; hasta la más pobre mecanógrafa en su oficina tiene en la cabeza el último onestep y teclea en las letras llevando su compás. Usted tiene razón, todos estos seres solitarios, yo les concedo a todos la música muda, sea el Yearning o La Flauta encantada o el Valencia. Pero ¿de dónde han sacado, sin embargo, estos hombres su música solitaria y silenciosa? La toman de nosotros, de los músicos. Antes hay que tocarla y escucharla y tiene que entrar en la sangre, para luego poder uno en su casa pensar en ella en su cámara y soñar con ella.
- De acuerdo –dije secamente-. Sin embargo, no es posible colocar en un mismo plano a Mozart y al último fox-trot. Y no es lo mismo que tyoque usted a la gente música divina y eterna, que barata música del día.
Al percibir Pablo la excitación en mi voz, puso en seguida su rostro más delicioso, me pasó la mano por el brazo, acariciándome, y dio a su voz una dulzura asombrosa.
-¡Ah!, caro señor; con los planos puede que tenga usted razón por completo. Yo no tengo ciertamente nada en contra de que usted coloque a Mozart y a Haydn y al Valencia en el plano que usted guste. A mí me es enteramente lo mismo; yo no soy quien ha de decidir en esto de los planos, a mí no han de preguntarme sobre el particular. A Mozart quizá lo toquen todavía dentro de cien años, y el Valencia acaso dentro de dos ya no se toque; creo que esto se lo podemos dejar tranquilamente al buen Dios, que es justo y tiene en su mano la duración de la vida de todos nosotros y la de todos los valses y todos los foxtrots y hará seguramente lo más correcto. Pero nosotros los músicos tenemos que hacer lo mismo, lo que constituye nuestro deber y nuestra obligación; hemos de tocar tan bien, tan bella y persuasivamente como sea posible."

Fragmento de "El lobo estepario", de Hermann Hesse, publicado en 1927.

8 sept 2012

“[...]No es raro que en nuestros días ya no se escriban distopías: el mundo 'fluido-moderno"'posfordiano de individuos con libertad de elección no se preocupa por el siniestro Gran Hermano que castigaría a todos los que no siguieran las normas. Pero en ese mundo tampoco hay demasiado lugar para el benévolo y amante Hermano Mayor, en quien se podría confiar en el momento de decidir qué cosas vale la pena hacer o tener, y que seguramente protegería a su hermanito de los matones que lo persiguen; así, tampoco se escriben utopías de una buena sociedad. Por así decirlo, todo recae ahora sobre el individuo. Sólo a él le corresponde descubrir qué es capaz de hacer, ampliar esa capacidad al máximo y elegir los fines a los cuales aplicar esa capacidad -o sea, aquellos que le produzcan la mayor satisfacción-. Al individuo le corresponde 'domesticar lo inesperado para convertirlo en entretenimiento'.”


Fragmento de "Modernidad Líquida", de Zygmunt Bauman.Año 2000.Capítulo II: "Individualidad"

18 ago 2012

Teléfonos inteligentes. Personas, ¿tontas?

No puedo -ni quiero- concebir el término "teléfono inteligente". ¿Se supone que se ha venido a reemplazar el ejercicio del razonamiento con un teléfono? El vocabulario utilizado en una determinada época marca lo que somos. Si los teléfonos hoy son lo más inteligente que tenemos, algo anda mal. Llamémosle "de avanzada", "sofisticados" o como se nos ocurra, pero no le atribuyamos a una cosa la capacidad de realizar algo que es exclusivo de los seres humanos. Valorémonos. Comuniquémonos de verdad.

5 ago 2012

La unión desmantelada


Un fantasma sobrevuela el planeta: el fantasma de la xenofobia. Las sospechas y animosidades tribales antiguas y modernas –que nunca se extinguieron por completo y han sido recientemente sacadas del congelador y puestas a recalentar- se han mezclado y combinado con la flamante sensación de inseguridad que se destila de la incertidumbre y desprotección de nuestra moderna existencia líquida.
Los individuos, consumidos y exhaustos por la seguidilla de interminables y nunca concluyentes exámenes de aptitud, y aterrorizados hasta el tuétano por la misteriosa e inexplicable precariedad de su suerte y la niebla global que se cierne sobre su futuro, buscan desesperadamente a quién culpar de sus padecimientos y tribulaciones. No es extraño entonces que los encuentren bajo la luz del farol más cercano, en el sitio exacto que tan diligentemente han iluminado para nosotros las fuerzas de la ley y el orden: “Los causantes de la inseguridad son los criminales, y los causantes del crimen son los extraños”; por lo tanto, “rodeando, encarcelando y deportando a los extraños recuperaremos nuestra perdida o robada seguridad”.
Donald G. McNeil Jr. dio a este resumen de los cambios más recientes del espectro político europeo el título “Los Políticos le siguen el juego al temor por la inseguridad”. De hecho, en todos los países regidos por gobiernos democráticos la frase “mano dura con el crimen” ha resultado ser una carta de triunfo sobre cualquier otra, pero la mano ganadora suele ser invariablemente la combinación de una promesa de “más cárceles, más policías, condenas más largas” con un juramento de “no a la inmigración, no al derecho de asilo, no a la naturalización”. Como señala McNeil, “Los políticos de toda Europa hacen uso del estereotipo de que ‘los causantes del crimen son los extranjeros’ para conectar el odio étnico, en la actualidad indigerible, con el temor en boga por la propia seguridad”. [...]

Fragmento de "Amor líquido". Acerca de la fragilidad de los víncutos humanos. Capítulo cuarto. Zygmunt Bauman. 2003.


"Los libros no piensan por nosotros: son objetos que nos hacen pensar". Umberto Eco.

2 ago 2012

Disco es cultura

Cuando nos sentamos a leer un libro, ¿elegimos cualquier capítulo al azar, para leerlo y dejarlo, o empezamos por el principio y terminamos por el final para nutrirnos gracias a la obra en su conjunto?

Cuando admiramos una pintura, ¿la observamos en su totalidad o nos dedicamos a mirar sólo una pequeña parte?

Entonces, cuando escuchamos música, ¿por qué deberíamos optar por las canciones sueltas en lugar de reproducir el disco desde la primera hasta la última canción?

No dejemos morir al disco, al concepto, a lo que el artista quiso dejarnos plasmado en su trabajo realizado.


17 jul 2012

Hasta siempre Lord...


Hoy, la tierra le devuelve al reino de los cielos, a un músico que tal vez bajó por error, por equivocación, y se infiltró entre el resto de los seres humanos.
Hoy se nos fue el más digno de los músicos, se fue un auténtico señor, un verdadero Lord. 
Es triste saber que ya no habita este mundo quien hizo nacer esas canciones que son - y serán - las más escuchadas en mi vida. Gracias a él, amo la música, gracias a él disfruto cada recital como si fuera el último. Gracias a él aprendí lo que significa que un tipo sea capaz de montar un concierto y maravillar a miles de personas alrededor del mundo. Él fundó la banda que más me gusta escuchar, la compañía de toda la vida, mis solos de órgano preferidos, mi concierto favorito, mi disco preferido.
Cualquier amante de Deep Purple sabe que hoy, la tristeza que se siente es infinita, pese a que Jon había dejado la banda desde hace varios años, necesitábamos saber que sus pies seguían caminando sobre la tierra. Aunque cueste creerlo, a veces era tan solo un ser humano.
Nos dejó miles de notas, solos, canciones, melodías, que no me cansaré de escuchar jamás, que siempre alegraran nuestra vida.
Hoy despedimos al tipo más elegante de la escena musical, agradeciéndole por haberse tomado setenta y un años en la tierra, para dejarnos una muestra de cómo es el cielo...



5 jul 2012

Relato desarticulado. Procedimiento desarticulado.



Hay aventuras que no admiten repeticiones, ni imitaciones baratas.

Son aquellas que - en palabras del Negro Dolina - mejoran el alma de quien las vive.

Es de noche y escuchás un disco, entonces llegan a tu mente de la mano de esa tapa verde, con un toque amarillento. También sucede cuando tropezás con recuerdos de hace unos años, antiguos pero no por ello desgastados. O al ver un libro, un trozo de papel, una calcomanía, la entrada de un concierto, o una remera... Asimismo, ello ocurre cuando llega esa canción particular. Te ubicás en un tiempo y un espacio que hoy no existen, para rememorar...

En ese momento, decidís sincerarte con tu alma y admitir que no hacías más que ir tras el recuerdo de aquella aventura, intentando engañarte, como para sentir que desembocaste en el mismo, cuando en realidad corrías tras él. Es que ni siquiera uno mismo, en ciertas oportunidades, quiere admitir que, de vez en cuando, es necesario sumirse en esta actividad particular.

Y es un recuerdo porque, lógicamente, ya pasó. Tuvo su comienzo, su desenlace y su final. Es por eso que nos aferramos a determinadas aventuras. Porque contaron con el factor determinante de la finalización. Sin finales no existen las añoranzas. Podrán ser tristes o alegres, pero deben ser concluyentes. Lo que no termina no se recuerda, sino que se vive. ¿Pero es más fuerte vivir que recodar?

Dudo que goce de más felicidad quien vive una historia eternamente. Prefiero comulgar con quienes recuerdan por las noches. Con los que tal vez olvidan recordar algo, pero no dejan de lado aquello que simulan, a sí mismos, haber olvidado.

Medimos la vida con la vara del tiempo. Entendemos al tiempo de manera utilitaria, como una medida necesaria a efectos de comprender cuándo se gana o se pierde dinero, o el mismo tiempo, el cual a su vez entendemos como monetario. Algo así nos dice Sábato en una de sus obras.

Prefiero seguirlo, mostrarme de acuerdo con él y valorar lo efímero. Pero lo efímero en los hechos. Lo que dura poco, si tenemos en cuenta las horas de duración de la aventura y las comparamos con las horas que llevamos en la tierra. Esa aventura se torna imposible de medir cuando tratamos de comprender cuánto tiempo lleva en nuestra alma, en nuestro cuerpo y en nuestra mente.

Esto es lo que nos hace dudar de su verdadera duración. ¿Será que, independientemente de lo que suceda días, meses e incluso años después de la aventura, ese ápice de esperanza de que se repita algo de la misma magnitud nos enloquece?

Y en ese momento, pensamos. Recordamos con una precisión suiza que nos asombra a nosotros mismos. Somos conscientes de que nunca volverá a suceder. Podrán venir nuevas historias, pero afortunadamente, la aventura preferida de nuestras vidas seguirá gozando de un primer puesto en el podio que se encuentra a años luz del segundo lugar.

Pero posteriormente, la ilusión vuelve a nacer. Este procedimiento puede repetirse cientos y miles de veces. Cuanto más se repita, más felices podremos ser.

Qué grato es recordar, mientras contemos con un café, la protección de la noche y una buena obra musical.






Y ya es mañana...

25 may 2012

Todos somos hermanos de sangre

No importan las fronteras, meras divisiones políticas que han determinado quién sabe qué personas. El nacionalismo y el patriotismo - en todo el mundo y en cualquier época - condujeron hacia la catástrofe. Provocaron el derramamiento de mucha sangre. 

Todos somos personas, todos somos hermanos, todos vivimos en el mismo planeta.

Los gobiernos podrán dirigir a sus ciudadanos hacia las masacres y hacia las guerras, pero al momento de compararnos con los extranjeros - con esos que se encuentran en la misma posición que nosotros -, notamos que todos tenemos los mismos problemas, las mismas dolencias y preocupaciones.

Por eso, como más o menos dice Bruce antes de comenzar a cantar "Blood Brothers" (en el DVD se puede ver completo), no importa su nacionalidad, dónde han nacido o qué bandera ícen: todos somos personas, hermanos de sangre, todos somos simplemente fans de Maiden esparcidos por el mundo.

Evitemos que el nacionalismo nos destruya una vez más, y que los gentilicios sean solamente una forma de denominar a quien ha nacido en una determinada región de este mundo, que nos abraza a todos por igual, y al que tanto mal le hacemos. Deberíamos cuidarlo y cuidarnos más.

El mundo es manejado por las grandes corporaciones, mientras los gobernantes - de todo el mundo - pretenden que sigamos creyendo en que somos libres, independientes y soberanos.

¿Qué país en el mundo puede decirse independiente cuando el consumismo oprime a todos por igual y nos dice cuándo y con qué somos y cuándo no?

Por eso hoy, elijo a un inglés para que le dé un mensaje al mundo entero.



14 may 2012

Intolerancia, discusiones y menosprecio por el lenguaje



"Deténganse a pensar un poco y se van a dar cuenta de que la mayoría de las discusiones tienen lugar porque las personas no saben sobre qué están discutiendo".

Con esta frase concluía el Dr. San Millán la cursada de la materia "Sociedades Civiles y Comerciales" en la Facultad de Derecho, algunos meses atrás. He tomado a la misma como una moraleja. Fue uno de esos momentos en los que uno siente que siempre pensó en algo, pero que era necesario que una persona con un saber superior lo introdujera en un paquete para bajarlo a la realidad y así poder asimilarlo.

Un domingo a la noche, momento en el que según el Negro Dolina uno se da cuenta de que el milagro que prometía el fin de semana no se ha realizado, me permito redactar unas humildes líneas acerca de este tema para poder compartirlo con quienes dedican una pequeña parte de su tiempo para leer mi blog, agradeciéndoles de antemano.

Se me ocurre relacionar la frase que utilicé como introducción con el menosprecio por el lenguaje, por creer que ambas temáticas caminan tomadas de la mano, que una conduce a la otra. Nos encontramos viviendo una época en la que constantemente el Gran Hermano - así llamo a las fuerzas que nos guían a través de la opresión - nos alienta a que todo lo consigamos con inmediatez. No importa el resultado, es menester que logremos un objetivo de manera expedita. Entonces, debatir pasa a ser aburrido, a carecer de sentido. Incluso algunos piensan que no vale la pena tomarse siquiera diez minutos para llevar adelante un intercambio de ideas. Al mismo tiempo, tampoco prima una necesidad, un imperativo moral, una fuerza interna - o como más les guste llamarlo - en gran parte de las personas que las impulse a "hablar bien". Y esto no implica convertirse en un elitista del lenguaje, sino simplemente responder a esa corazonada que tenemos quienes nos esforzamos por lograr que lo que hallamos girando en nuestras mentes se vea reflejado en palabras, mediando el mayor grado de identidad posible entre esto y aquello.

Así, quienes no creen que realizar este ejercicio tenga importancia, son más propensos a caer en las garras de la intolerancia, porque sin ideas claras en sus cabezas, apuntarán a conseguir resultados, sin antes haberse detenido a pensar en qué fue y es aquello que quisieron lograr.

Esto que podría parecer una simpleza, en muchas ocasiones es la causa del final de viejas amistades, matrimonios, noviazgos, lazos de familia, o cualquier otra relación social entablada.

Se me ocurre dedicarle unas líneas, porque con el florecimiento de las redes sociales, que a esta altura ya se muestran como una revolución en la comunicación social equivalente – según mi humilde saber y entender – a la creación de la radio, la televisión o la computadora, esta tendencia a decir mucho en unos pocos caracteres parece profundizarse.

Es enriquecedor encontrarse con extensos debates en las redes sociales, pero es condición sine qua non que los protagonistas de la contienda se hayan tomado el tiempo necesario antes de haber volcado esas palabras en sus espacios, porque de lo contrario solamente descubriremos que la intolerancia y el afán por lo inmediato han triunfado nuevamente, quedando plasmada su victoria en agresiones duras e hirientes que a diario podemos observar, tanto a través de internet, como en la vía pública.

Por eso, intentemos dejar de buscar conclusiones magníficas en un intercambio de mensajes de ciento cincuenta caracteres contra otros cien. Volvamos a otorgarle más tiempo y a darle más lugar al precioso ejercicio de poner en marcha nuestro raciocinio, que es lo único – jamás debemos olvidarlo – que nos diferencia de los animales.

1 may 2012

Un Abrazo Más

Necesitaba darle un abrazo más a Luis. Y esta fue la manera, con la ayuda de cien mil brazos.

Hay un silencio pregnante, esta tarde, en mi casa. Todo está cargado de presencia. Anoche tenía un remolino en el pecho, después del concierto, que sólo se pudo ir aflojando al leer los hermosos comentários que ustedes dejaron, y las lágrimas que refrené para poder cantar empezaron a salir.
Dicen que hoy es, en el hemisferio sur, el día en que el velo entre los mundos es más delgado y permeable. Este es el día en que se honra a los que ya hicieron el tránsito hacia el más allá. Notablemente, unas semanas antes, me surgío nombrar este concierto "Puentes Amarillos" no sólo por citar la hermosa imagen de una de las canciones más importantes de Luis, sino porque me gustaba la idea que, ya desde el título, intentara tender un puente que le alcanzara ese abrazo adonde fuera que estuviese.
El momento en que ustedes le cantaron "Muchacha..." fue exactamente eso. Un puente. El velo se abrió, seguramente, y él los debe haber escuchado cantar con el corazón abierto. Esa es la más grande recompensa para un músico, para un poeta: hacerse voz del corazón de todos.
Gracias por haber estado ahí, gracias por haberlo seguido desde tantos rincones del mundo, gracias por ayudarme a abrazar. Todavía tengo más lágrimas que soltar hasta poder dimensionar lo que pasó anoche. Ojalá Luis lo haya recebido.
Un abrazo agradecido para ustedes también.

Pedro

30/04/2012