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29 dic 2010

Eduardo, el grande...

Me encantan los músicos callejeros. Muchos tocan muy bien, con alegría, pese a notarse en sus rostros las marcas de los momentos desagradables que seguramente viven por no tener una casa digna en donde vivir.

Hoy lo escuché a Eduardo en el subte (línea D), junto a su hermanito que bailaba, tocando el acordeón. Creo que todos los que estábamos en el vagón le dimos dinero. Alegró a muchas personas y sacó sonrisas de esas caras incólumes que solemos ver en el subte.

Lo que más me llamó la atención fue la cara de algunos cuando vieron que le había hablado al pibe para preguntarle cómo había aprendido a tocar. Me miraban insinuando que yo era un pecador por hablar con "alguien así". Eduardo, muy cordial, respondió "toco de oído, porque me enseñó mi hermano, pero no sé leer partituras". Acto seguido, me dió la mano y me dijo "un gusto". Un caballero, mucho más gentil y adulto que esos a quienes el traje les tapa la grasa de su alma, mientras creen llevarse el mundo por delante.

15 oct 2010

Pobrecitos los irrespetuosos... Son ellos quienes pierden la oportunidad de admirar el valor del respeto por el prójimo, de tener una vida mejor, más alegre, distinta, por fuera de la vulgaridad...

Qué lástima que nos dan a los que entendemos la definición de las palabras "respeto" y "empatía" y las llevamos a la práctica...

23 sept 2010

Así te recuerdo :)


Feliz y optimista :)

Shine on you crazy diamond


22 sept 2010

El Violinista

Siempre admiré a los violinistas, por ser el violín un instrumento tan fino y sutíl... Por eso ese muchacho que no puede caminar, que siempre nos regala su música, desde su silla de ruedas, en la peatonal Belgrano del partido de General San martín, me llena de orgullo y ganas de vivir.

Hasta hace unos días le pasaba por al lado y disfrutaba del sonido de su violín, algunas veces sin acompañamiento y otras junto a otros músicos callejeros... Pero el sábado pasado decidí felicitarlo por lo que hace. Porque así tenemos que actuar en la vida. Debemos decir lo que sentimos y halagar a los que logran conmovernos. Se nota que no son muchos los que expresan sus sentimientos, porque al volver a cruzarlo unos días después, supo distinguirme en la multitud y saludarme mientras seguía llenando de arte a los transeúntes...

(Mientras les escribo, escucho a los Beatles y me gritan "ponelo más alto"... Qué bien se siente...)


Norwegian Wood

10 sept 2010

"A veces tengo miedo de apretar el televisor, por si llega a salir sangre"

Esta frase tan elocuente y sagaz, salió de boca de una persona de esas que te devuelven las esperanzas de que un mundo mejor es posible.

Todo comenzó gracias a que ambos nos sorprendimos, él con 78 años y yo con 21, porque un vendedor callejero en el tren logró maximizar sus ganacias haciéndonos llegar excelentes clásicos a los pasajeros por módicos precios. Lo que nos alegró, fue la cantidad de libros que vendió en esos poquitos minutos que compartió con nosotros, luego de haber hecho una reseña histórica de varias de las maravillas que estaba intentando vendernos.

Una vez que el vendedor se fue, la charla surgió con esa maravillosa persona, que tal vez nunca vuelva a ver, como por arte de magia, sabiendo que un hilo conductor nos unía y e iba a permitirnos disfrutar de una conversación tan agradable durante los veinte minutos de viaje que restaban. Y así fue. En tan poco tiempo, puede aprenderse tanto de una persona que realmente sabe transmitir sus conocimientos y experiencias, favorecido por un intelecto privilegiado, un gran poder de síntesis y un uso mordaz y efectivo del lenguaje...

Este tipo de encuentros, de momentos, son los que mejoran y cambian nuestros días, nuestra vida, nuestro ser... Podemos optar por la mediocridad, por pasar delante de la gente sin abrirnos para conmover o ser conmovidos por el prójimo, o hacer lo contrario y darnos cuenta de que existen muchos factores que pueden alegrarnos la vida.

Después de la agradable tertulia, ya en el andén, recibí muchos halagos (que fueron devueltos por mí pese a que él no necesitaba oírlos) por parte del longevo, que me impulsaron a renovar mis esperanzas, a darme cuenta de que se puede lograr un mundo mejor. Las utopías nos impulsan a dar el paso. Algo así dice Galeano. Y yo, doy fe de que así es.

Me encantaría poseer el 5% de la capacidad descriptiva de Ernesto Sábato, por ejemplo, y así lograría plasmar en este escueto texto, hecho a las apuradas, lo lindo que fue vivir un momento como el que acabo de describir.

Hasta cualquier otro momento, y gracias por emplear su tiempo en leer mis delirios diarios...
Seguramente aparecerán más fragmentos de esta conversación, cuando esté tranquilo y pueda procesarla correctamente para exprimirla aún más...

12 mar 2010

Cambiaste mi día. Me hiciste sonreir. Lograste que la jornada laboral venidera sea más amena.


Y todo a cambio de unas monedas que hasta podría no haberte dado, pero quise entregarte a modo de contraprestación por tan buen gesto.



Gracias al "ciego del tren".



Pequeños momentos. Grandes placeres que alegran nuestros días.

3 mar 2010

Sana combinación


Wish you were here comenzando a sonar...

Las primeras pinceladas de Shine on you crazy diamond que empiezan a caer...

Lluvia incesante.

Un buen libro.

Es de noche.

26 feb 2010



La noche llega regalándonos su paz.
El mejor momento del día. No caben dudas.
Ya siendo chicos la usamos para hacer lo que no se debe hacer (¿Quién dice qué se debe hacer y qué no?).
Cuando crecemos un poco (un poco nada más) nos damos cuenta de que es superior al día.
Les escribo con una mágica temperatura envolviéndome y un tango del gran maestro Astor Piazzolla, interpretado por el genial Al Di Meola...
Es tan pero tan linda la noche, que nos permite divagar y pensar una vez más en lo excelsa que es la música, cuántas fronteras atraviesa, a cuántas almas alegra.. Y de pronto se me cruza por la mente "No soy de aquí, ni soy de allá, no tengo edad ni porvenir", al ratito "La Balsa", luego "Help!" y más tarde "Libertango", para confirmar la teoría.
Se necesita ser noctámbulo para amar estos ratos de relajación pura. Me recuerda algo que leí hoy por ahí: "Las mejores cosas pasan de noche. Nadie se arrepintió a la noche por no haber salido de día..."
Y qué bronca nos da cuando no podemos permanecer despiertos por tener que cumplir nuestras obligaciones... Pero qué grande es el placer cuando sí podemos hacerlo. Se disfruta el doble.
Definitivamente hay que aprovechar cada noche en la que no dormimos.
Cada noche dormida es una noche perdida, donde podrían haber sucedido eventos mágicos que no se dieron por haber estado con los ojos cerrados.
Me gustaría poder, mediante un grito que no despierte a los que duermen, saludar a todos los colegas que disfrutan de la noche, a esos que no duermen, donde quiera que estén... ¡Salud!



17 feb 2010

L:_"Hola, buen día. ¿Me das una promo 2?
V:_"Gracias por su saludo señor, no cuesta nada y qué bien se siente"
L:_"¡Y qué gratificante es!"


Brindo porque todavía quedan...


Para algunos podrá ser una pavada, pero a mi estos momentos me llenan el alma queridos amigos...