4 mar. 2019

Los ausentistas en su hora de "medio pelo"


"Es la alta clase ausentista que reproduce en sus estancias los 'manors’ británicos y en sus palacios a la francesa el estilo de la alta sociedad parisiense. Es la burguesía ausentista que sube, en París y en Londres, la escalera del refinamiento finisecular después de haber saltado los escalones del rastacuero y se identifica con las grandes metrópolis del placer, la cultura, el dinero; entrega sus hijos a manos de ‘misses’ y ‘mademoiselles’ o a colegios pensionados de dirección extranjera, cuando no extranjeros directamente; se desentiende de la conducción del país, que deja en manos de protegidos de segunda fila -con todo, mejores que ella, porque no se han descastado totalmente-. Imita a la burguesía norteamericana en el dispendio y le disputa el matrimonio de sus hijas con los títulos de la nobleza tronada. Pero pretende ser una aristocracia, a diferencia de la ‘yanqui’, que en su simplicidad arrogante se afirma como burguesía.

Carga sobre la espalda de esa burguesía argentina el complejo de inferioridad anti-indígena, anti-español, anti-católico, y en lugar de ser como la ‘yanqui’, ella misma, prefiere ser imitadora de la alta clase europea. Tal vez remedando al príncipe de Gales, que después sería Eduardo VII, es un poco continental y un poco isleña y fabrica ese híbrido anglofrancés que después traslada a Buenos Aires en la arquitectura, en los modos y hasta en el lenguaje.

Los racistas habituales imputarían este fracaso psicológico de los terratenientes argentinos a la supuesta incapacidad hispánica heredada, cuando si de algo se ocuparon esos ‘burgueses’ es de borrar toda huella de lo español.

Puestos a imitar, no imitaron a esta burguesía poderosa y constructiva y solo quisieron reproducir la imagen de los ‘landlords’ en sus dominios territoriales. Anticipan el ‘medio pelo’ contemporáneo en su arribismo de aquella etapa, porque en París y en Londres son el ‘medio pelo’ de la alta sociedad; ‘medio pelo’ que cree cotizarse por sus propios valores, hasta que la declinación de la divisa fuerte le destruye todo el fundamento de su prestigio internacional"

"El medio pelo en la sociedad argentina. Apuntes para una sociología nacional"
Arturo Jauretche. 1966.



16 feb. 2019

Desde San Juan (Provincia de San Juan) hasta Chilecito (Provincia de La Rioja) en bicicleta


Con la Cuesta de Miranda como principal tentación, desde hace mucho tiempo estaba en mente este viaje en bicicleta. Alrededor de la mencionada protagonista, nos adentramos en el planeamiento de un recorrido que se ajustara a nuestros tiempos vacacionales y nos permitiera recorrer, con la tranquilidad necesaria para disfrutar, lugares diversos de la región cuyo y algo del norte de nuestro hermoso país.

Una vez estudiados estos factores -no somos viajeros que nos caractericemos por salir a pedalear sin límite de tiempo, por lo cual la planificación es fundamental- definimos cuáles serían los puntos a unir para esta nueva aventura: la capital de la Provincia de San Juan y Chilecito, en la Rioja. El tiempo de viaje fue de veinte días (durante enero y febrero de 2019), en los cuales se pedaleó a través de alrededor de 600 km., se descansó y se realizaron otras actividades que serán relatadas debajo.

Elegimos dichos puntos como origen y destino, respectivamente, para realizar una ruta de cuestas. Tomando las rutas 40, 150 y 76, se trepan tres preciosas cuestas que son centrales en el recorrido: la Cuesta de Huaco, la Cuesta de los Dinosuarios y la Cuesta de Miranda. Esta vez no seré demasiado detallista con respecto a los caminos que hay que tomar, ya que cada uno de los tramos contiene el enlace de Wikiloc en el cual se puede chequear la ruta a seguir.


Cuesta de Huaco, Cuesta de los Dinosaurios y Cuesta de Miranda. Las protagonistas del recorrido.


El precalentamiento - Visita al Dique Ullum

Distancia pedaleada: 47 km.
Desnivel en subida: 300 m.
Desnivel en bajada: 300 m.
Recorrido en Wikiloc: https://es.wikiloc.com/rutas-ciclismo/san-juan-embalse-dique-ullum-32402429

Tras haber aterrizado en el aeropuerto de San Juan con nuestras bicicletas embaladas, tuvimos la fortuna de dar con Victor Bernart (+5492644109344), quien nos trasladó hasta el centro en su camioneta por un precio más que amigable, para llegar a Capital Hostel San Juan, un lugar absolutamente recomendable -atendido a la perfección por Evelyn y Nahuel- en el cual nos alojamos durante los primeros y los últimos días del viaje. Dejamos allí las cajas de nuestras bicicletas para no tener que buscar otras nuevas al regreso y, con las bicicletas armadas, empezamos a hacerle caso a nuestras piernas que ya empezaban a pedir pedal.

Con el ambiente ciclista conmocionado por el desarrollo de la Vuelta a San Juan, partimos desde el centro de San Juan hasta el Dique Ullum, para realizar un primer día de precalentamiento y aclimatación, antes de salir a la ruta con las bicicletas cargadas. Se trata de un camino muy bonito hacia el Dique, que ya permite notar la aridez de la región cuyana. Se trata de un verdadero parque de diversiones para ciclistas. Nos sorprendió la gran cantidad de gente que había pedaleando en este sector de la ciudad. El camino es muy vistoso y permite realizar un ascenso de 300 metros. Ideal para empezar a mover las piernas antes de salir a la ruta.












San Juan (Capital) - Talacasto

Distancia pedaleada: 75 km
Desnivel en subida: 558 m.
Desnivel en bajada: 259 m.
Recorrido en Wikiloc: https://es.wikiloc.com/rutas-cicloturismo/san-juan-talacasto-32452225

Ya con todo el cargamento a cuestas, partimos desde la ciudad de San Juan y debimos tomar un camino alternativo a la ruta 40, que se encontraba en obra, el cual terminó siendo un precioso paseo previo a una dura cuesta que se vendría una vez pedaleados los primeros 30 km de recorrido.




Ni bien retomamos la ruta 40 en dirección norte y cuando los carteles del Autódromo El Villicum empezaron a aparecer, el pedaleo se tornó costoso y lento, a causa de un ascenso de 400 metros en 20 kilómetros de distancia, con intensas subidas en forma de tobogán, que con la ayuda del sol y el calor sanjuanino, continuaban poniéndonos a prueba.




Una vez terminada la subida pronunciada, el camino se torna más amigable a partir de Matagusanos, pueblo que identificamos por unas pocas casas linderas a la ruta y que ni siquiera figura en los carteles de la ruta.

Llegamos finalmente a Talacasto para comer y pasar en el parador el resto del día. Se pueden comprar bebidas y comidas. Además, en el fondo del lugar, existen casas abandonadas que fueron construidas para lo que era la estación de tren, cuya vía es paralela a la ruta 40, y luego saqueadas y desmanteladas. En estas casas se puede armar tranquilamente la carpa para dormir allí.



Parador Talacasto.





Tras el almuerzo, mantuvimos una divertida charla con Jorge y Tomás, dos motoqueros que se hicieron escala en el parador y con quienes intercambiamos diferentes anécdotas relativas a uno y otro modo de recorrer la rutas. Elogiaron nuestro esfuerzo al pedalear y nosotros envidiamos su capacidad de recorrer distancias mucho mayores en menos tiempo. También nos explicaron por qué circulan tan abrigados pero frescos.

Antes de la caída del sol, armamos la carpa para continuar camino al otro día y tras una calurosa noche.

Talacasto - Niquivil - San José de Jachal

Distancia pedaleada: 103 km.
Desnivel en subida: 300 m.
Desnivel en bajada: 108 m.
Recorridos en Wikiloc: https://es.wikiloc.com/rutas-cicloturismo/talacasto-niquivil-32452231 y https://es.wikiloc.com/rutas-cicloturismo/niquivil-san-jose-de-jachal-32454864

Con un fresco matutino que no duró demasiado tiempo, partimos desde Talacasto con la idea de llegar hasta Niquivil, y luego intentar arribar a Jáchal el mismo día. El sol del mediodía aparecía amenazante y sabíamos que a partir de las 12 horas, pedalear resultaría imposible. A dicha presencia, le agregamos un inconveniente con el portaequipajes de Maxi, que pudo ser resuelto con la colaboración de la gente de Vialidad Nacional, y que afortunadamente se desajustó en el lugar exacto. La gente de vialidad nos ayudó proveyéndonos un grueso alambre para atarlo de forma provisoria, ya que no hay nada más que pequeños refugios desde Talacasto hasta Niquivil.






Una vez llegados a Niquivil, hicimos un almuerzo ligero y recargamos agua potable en un kiosko de la zona, atendido muy amablemente por una familia. Tras una siesta con más de treinta grados de temperatura al abrigo de algunas sombras del lugar, y cerca de las 17 horas, pedaleamos los 30 km. que nos separaban de Jáchal, para llegar al cabo de dos horas, por un camino que si bien es ascendente, no presenta mayores complicaciones. Nos alojamos en el Hostal La Casona, un excelente lugar para descansar.





San José de Jachal - Huaco

Distancia pedaleada: 40 km.
Desnivel en subida: 300 m.
Desnivel en bajada: 500 m.
Recorrido en Wikiloc: https://es.wikiloc.com/rutas-cicloturismo/san-jose-de-jachal-huaco-32484662

Tras un día de descanso en Jáchal, emprendimos la que sería la primera y la más liviana de las tres cuestas centrales del recorrido: La Cuesta de Huaco. Tras unos kilómetros de pedaleo, muy amigables por cierto, comienza la cuesta en pendiente ascendiente. Si bien no se trata de una subida excesivamente exigente, tampoco hay que tomarla como si se pedaleara en llano, porque presenta dos o tres picos en los cuales hay que subir con cierta intensidad. Más allá de eso, al ser una cuesta corta pero igualmente gradual, la exigencia no se extiende por demasiado rato. El mirador que presenta la cuesta cuando se llega a la cima es verdaderamente hermoso y nos permite vislumbrar la gran cantidad de curvas en bajada que la separan del pueblo de Huaco.

Es un recorrido muy lindo y poco promocionado. Podría definirse, a decir de mi amigo Julián Denaro, como un "modelo a escala de la Cuesta de Miranda".










Huaco - Casa del Guardaparque del Parque Provincial Ichigualasto

Distancia pedaleada: 52 km.
Desnivel en subida: 114 m.
Desnivel en bajada: 229 m.
Recorrido en Wikiloc: https://es.wikiloc.com/rutas-cicloturismo/huaco-casa-del-guardaparque-parque-ichigualasto-32617461

Desde Huaco y luego de una tormenta eléctrica impresionante que dejó sin luz a toda la ciudad, salimos por la mañana hacia la Casa del Guardaparque del Parque Provincial Ichigualasto, que se encuentra sobre la ruta 150, donde comienza el área protegida que también aloja al Parque Nacional Talampaya. Nuestra idea era llegar hasta dicho punto y ver si continuábamos pedaleando hasta el Parque Ichigualasto o hacíamos una escala y encarábamos la parte más brava de la cuesta al otro día. Afortunadamente, escogimos la segunda opción, ya que para cuando llegamos a la Casa del Guardaparque, el sol y la subida constante que implica llegar hasta allí, fueron una combinación que nos generó mucho cansancio. Siendo las 11 horas y sintiendo una temperatura que rondaría los 35 grados -¡y con humedad!-, no nos quedó otro remedio que descansar allí hasta el otro día.






En principio, no está permitido acampar en la zona de la Casa del Guardaparque ni en toda el área protegida, pero al ver que no nos quedaba más remedio, nos permitieron poner la carpa bajo un techo que fue el reparo de otra noche de tormenta eléctrica y lluvia constante que acompañaría nuestro sueño.





Casa del Guardaparque del Parque Provincial Ichigualasto - Parque Provincial Ichigualasto (Valle de la Luna)

Distancia pedaleada: 37 km.
Desnivel en subida: 963 m.
Desnivel en bajada: 300 m.
Recorrido en Wikiloc: https://es.wikiloc.com/rutas-cicloturismo/casa-del-guardaparque-parque-ichigualasto-parque-ichigualasto-32617300

Tras la noche tormentosa, tuvimos que esperar hasta las 10 de la mañana para poder arrancar a pedalear, porque no paraba de llover y llover. Lo positivo de tanta lluvia, es que generó un clima fresco y un descenso en la temperatura de alrededor de veinte grados. Esto fue lo que nos motivó a salir camino al Parque Ichigualasto y afrontar los 963 metros de ascenso en aproximadamente 30 kilómetros que impone la que hemos bautizado como la Cuesta de los Dinosaurios, ya que comienza con la figura del dinosaurio de la Casa del Guardaparque y finaliza en el Parque Ichigualasto, la tierra de los dinosaurios.






Se trata de un paisaje imponente, una obra alucinante, inaugurada en octubre de 2014, con túneles que atraviesan la montaña y un panorama que mejora con cada metro de ascenso. El estado de la ruta era algo peligroso para el tránsito de automóviles, debido a que la caudalosa lluvia de la noche anterior había generado importantes derrumbes y traslado de sedimentos a la calzada. Incluso en bicicleta se dificultaba pasar por algunos sectores debido a la enorme acumulación de barro.
Una vez finalizado el ascenso pronunciado, una generosa bajada de poco más de 5 kilómetros, nos depositó en el acceso al Parque Ichigualasto. La segunda cuesta del recorrido ya había sido superada.






Parque Provincial Ichigualasto - Baldecitos - Parque Nacional Talampaya

Distancia pedaleada: 81 km (18 km + 63 km)
Desnivel en subida: 224 m.
Desnivel en bajada: 284 m.
Recorridos en Wikiloc: https://es.wikiloc.com/rutas-cicloturismo/parque-ichigualasto-balecitos-32617291 y https://es.wikiloc.com/rutas-cicloturismo/baldecitos-talampaya-32628799

Las lluvias de los días anteriores hicieron efecto en el terreno del Parque Provincial Ichigualasto, cuyo recorrido no se encontraba habilitado debido a inundaciones, y durante dos días por la inoperancia de quienes administran el Parque: un conjunto de personas que no se ocupó en ningún momento de informarnos absolutamente nada, a excepción de que debíamos irnos de un momento a otro porque el Parque se había quedado sin baños por haberse quemado una bomba. Lamentablemente, uno de los lugares más maravillosos del planeta, está manejado por gente que no se encuentra a la altura.

Afortunadamente, la contracara fueron los artesanos del lugar, en especial Freddie y Rodrigo, con quienes compartimos toda la tarde tomando mates y también la mañana del día siguiente.



Foto de despedida con Freddie.

La zona de acampe del parque es simplemente genial y los servicios -siempre y cuando funcionen- verdaderamente muy sofisticados para lo que suele ser una zona de acampe.




Ante la imposibilidad de realizar el recorrido interno por el parque, que afortunadamente podríamos conocer unos días más tarde volviendo desde Villa Unión con Jesús Cerezo, continuamos por la tarde el camino hacia Baldecitos, un pueblo que se encuentra a tan solo 16 kilómetros, el cual ofrece algunos alojamientos elementales pero suficientes para quien está pedaleando y solamente necesita una cama y una buena ducha. También aparece un comedor, al costado de la ruta 76. Para mantener el orden geográfico en el relato, las fotos del Parque Ichigualasto aparecen aquí, pese a que fue visitado unos días después.












Tras pasar la noche en Baldecitos, continuamos viaje con destino al Parque Nacional Talampaya, ya por la ruta 76 y con dirección hacia el norte, en una ruta que nos sorprendería por su hermosísimo paisaje, mucho más bello de lo esperado. El mismo comienza con un verde predominante, que luego se convierte en el rojizo predominante de La Rioja, que nos daba la bienvenida con sus vistas y su tierra colorada. Comienza a verse en este tramo, el imponente Cerro los Colorados a la izquierda y el Cerro Famatina a la derecha.











Parque Nacional Talampaya

Llegamos al Parque Nacional Talampaya pasadas las 11 de la mañana y pudimos realizar el paseo tradicional por el parque ese mismo día. A tan solo minutos de haber arribado, notamos que el grado de organización es mucho mayor al del Parque Provincial Ichigualasto. El Parque cuenta con una zona de acampe -no tan linda como la del Ichigualasto pero muy cómoda igualmente- con baños y un restaurante que ofrece varias comidas. En nuestro caso, pudimos almorzar pero no cenar más que un sánguche, porque supuestamente los cocineros se habían ido sin dejar nada preparado.

Existen diferentes formas de conocer Talampaya: caminando, en bicicleta o en vehículo motorizado. Las caminatas comienzan temprano en la mañana -al menos las más largas-, al igual que las salidas en bicicleta -que se realizan exclusivamente con bicicletas del parque-, mientras que los recorridos en vehículo motorizado salen cada 45 minutos, en colectivo con aire acondicionado o en camión descapotable, a elección del consumidor.

Optamos por recorrer el parque con el camión descapotable, es decir, el circuito tradicional y más realizado por los turistas. Nos tentaron las caminatas, pero eso hubiera demandado otro día más en el parque y el pronóstico de lluvia no nos alentaba para quedarnos.

El paseo en vehículo descapotable es muy interesante y divertido, con guía a bordo que explica las razones de la existencia de todas las maravillas que van apareciendo ante nuestros ojos.













Parque Nacional Talampaya - Villa Unión

Distancia pedaleada: 60 km
Desnivel en subida: 83 m.
Desnivel en bajada: 141 m.
Recorridos en Wikiloc: https://es.wikiloc.com/rutas-cicloturismo/talampaya-villa-union-32640008

Saliendo desde el Parque Nacional Talampaya hacia la ciudad de Villa Unión, hicimos un interesante tirón de más de 30 km antes de hacer una parada, que sería en Pagancillo, el único poblado relativamente grande que encontraremos entre ambos puntos. El camino se vuelve ameno y logramos alcanzar un muy buen promedio de velocidad. La ruta 76 insiste en recibirnos con su paisaje fenomenal, que se va tornando gradualmente urbano a medida que nos acercamos a Villa Unión. Si bien dicha ciudad comienza antes del cruce entre la ruta 76 y la ruta 40, la zona más urbanizada la encontramos una vez que atravesamos la rotonda que interseca las rutas mencionadas.








En Villa Unión pasaríamos varias noches, que dedicaríamos, en principio, a descansar. Luego a recorrer el Parque Ichigualasto -que nos había quedado pendiente porque estaba cerrado cuando pasamos por allí- al cual llegamos desde Villa Unión una vez contactados con Jesús Cerezo (+5493825671583), quien después nos llevaría, en tren de expedición, tanto a nosotros como a María y Mateo, dos viajeros que se sumaron a la excursión, a la Laguna Brava y al majestuoso cráter Corona del Inca. También aproveché para reponer mis lentes, que se habían roto, en Bicimanía (Bicimanía VU en Facebook), una genial bicicletería que se encuentra en Villa Unión y tiene de todo. Ideal para tener en cuenta en caso de algún desperfecto.

Cráter Corona del Inca - Laguna Brava

Dos son las excursiones más habituales que se pueden realizar desde Villa Unión. Una de ellas es a Laguna Brava y la otra a la Corona del Inca, haciendo escala en Laguna Brava al regreso. La diferencia entre ambas es, lógicamente, la distancia a recorrer y el precio. Pero créanme que, tal como me había adelantado mi amigo Julián Denaro, la Corona del Inca es uno de los lugares más impresionantes que cualquier ser humano puede conocer en su vida. Accesible solamente en vehículo 4x4 a través de senderos de ripio, piedras y huellas. Definitivamente hay que ser un conductor experto para llegar a este lugar.

A poco de pasar Laguna Brava, el paisaje se va tornando montañoso y a poco que vamos avanzando, pareciera que nos estamos trasladando a otro planeta. Por suerte para nosotros, Jesús musicalizaba con Iron Maiden y Metallica, lo cual agregaba adrenalina al momento.

La altura se hace sentir, sobre todo al pasar los 5000 msnm., por lo cual es recomendable caminar con cautela cada vez que uno desciende del vehículo, porque siente que el aire no alcanza para respirar.

Como agregado y por mera fortuna, había nevado en demasía antes de nuestra llegada, motivo por el cual pudimos disfrutar de una cantidad de nieve prácticamente inusual, según la opinión de personas que visitaron este fantástico sitio en reiteradas oportunidades. Sí puede encontrarse habitualmente nieve al llegar al cráter, debido a su gran altura (5550 msnm), pero no es común hallar el trayecto completamente nevado.









La llegada al cráter es algo que nunca se olvida en la vida y que queda grabado en la mente de cualquiera que lo visite. Admirar la presencia de una laguna a tantos miles de metros sobre el nivel del mar deslumbra a quien le corre sangre por las venas. Dije "una laguna". En realidad, debí decir "la laguna navegable más alta del mundo"








El camino de regreso también presenta un paisaje alucinante que a la ida no habíamos visto, por la sencilla razón de que se parte desde Villa Unión a las 3 am.










Villa Unión - Los Tambillos - Chilecito

Distancia pedaleada: 110 km (50 km + 60 km)
Desnivel subiendo: 1397 km
Desnivel bajando: 1430 km
Recorridos en Wikiloc: https://es.wikiloc.com/rutas-cicloturismo/villa-union-el-montanes-32777129 y https://es.wikiloc.com/rutas-cicloturismo/los-tambillos-chilecito-32807846

Una vez finalizada nuestra larga estadía en Villa Unión, emprendimos el último tramo del viaje que tendría como protagonista a la cuesta que nos inspiró a pedalear por estos lares: la Cuesta de Miranda.

Empleando los aprendizajes de viajes anteriores, decidimos dividir el recorrido total de 110 km en dos días, para poder estar completamente tranquilos, parar todas las veces que fuera necesario y evitar los tramos de pedaleo al mediodía. ¿Se puede hacer la cuesta en un día? La respuesta es que con debida preparación y saliendo temprano, se puede pedalear perfectamente, pero tal vez el disfrute no sería pleno por la irrupción del cansancio o del calor, si les toca un día soleado. No nos íbamos a permitir estar cansados en la parte más esperada del viaje.

Se parte desde Villa Unión y al tomar la ruta 40, inmediatamente las piernas empiezan a sentir que la pendiente es ascendente. Los primeros 10 km son de subida constante. Aunque no es pronunciada, el hecho de mantener durante 10 km un ascenso, genera cansancio. En lugar de lidiar con el calor, esta vez la amenaza era pluvial y una garúa constante, sumada a los nubarrones que veíamos al andar, nos hacía pensar que en cualquier momento se iba a largar una buena tormenta. Pero por esas cosas que tiene el clima de montaña, no sucedió.





Después de poco más de tres horas de pedaleo, nos adentraríamos en lo que es el inicio del tramo más pronunciado de la cuesta, que comienza poco antes de llegar a Los Tambillos. Justo en ese momento, sentí un ruido que indicó que había saltado un rayo roto desde mi rueda trasera, por lo cual el resto del tramo debió ser pedaleado con un rayo menos. Cosas que pasan. No se puede pretender un viaje en bicicleta sin inconvenientes técnicos.





En este pueblo en el que viven alrededor de cien personas, existe un precioso lugar para pasar la noche, llamado el Montañés. Lo encontramos por Google Maps, sin saber si allí se podía pernoctar, lo cual fue confirmado por Jesús Cerezo en nuestro paseo a la Corona del Inca y por varios lugareños. Por estar en uno de los pocos lugares urbanos que pueden ubicarse en 110 km., presta un servicio excelente y más que recomendable para una escala ciclista, que siempre precisa una buena ducha y una cómoda cama.




Nicolás, el dueño del lugar, que también cuenta con un parador aledaño, nos comentó que quedaban 10 km. de pendiente dura por pedalear y que después llegaríamos sin mover los pedales hasta Nonogasta. "A las 9:30 están en la cima de la cuesta", dijo tras haber hecho algunas cuentas mentales, y así fue.

Lo lindo de las cuestas es que pese al esfuerzo que demanda subirlas, el paisaje genera una sensación tan gratificante que, por momentos, pareciera distraernos al punto de olvidar que estamos quemando piernas para subir. Una buena para quienes deseen pedalear esta cuesta: no se trata de un imposible ni mucho menos. La puedo calificar como una cuesta de nivel intermedio para alguien que está acostumbrado a hacer grandes distancias en bicicleta. Pero cuidado, tampoco este comentario tiene que generar la idea de que quien no se sube a una bicicleta desde hace diez años puede alquilar una y treparla sin dificultad. Todos conocemos nuestras limitaciones. Por fortuna, hoy podemos chequear altitudes de los caminos y características de los recorridos gracias a las herramientas informáticas que tenemos a nuestro alcance.

Difícil es describir la belleza de la Cuesta de Miranda. El color rojizo predominante es el distintivo del camino, que no para de zigzaguear en todo su recorrido. Presenta una curva en forma de flechazo que nos ubica ante la trepada más dura del recorrido y que luego se va tornando cada vez menos intenso hasta llegar a los puntos altos.








A partir de los puntos altos (2020 y 2040,50 msnm), simplemente hay que disfrutar de una superlativa bajada que nos llevará sin mover los pedales hasta Nonogasta, donde tomamos un café en la YPF de la rotonda que une a las rutas 40 y 74, para continuar luego hacia el norte, en dirección hacia Chilecito, ciudad a la que llegaríamos después de pedalear en subida constante un poco más de 10 km, por una bicisenda alejada de la ruta.






En bicicleta, uno elige dónde se ubica el mirador.










Chilecito es una ciudad que no me resultó agradable. Muchas motos ruidosas, muchos autos circulando en un lugar muy pequeño y veredas chicas. Como contrapartida, cuenta con una muy linda plaza central y con un restaurante llamado El Ranchito de Ferrito, que es la visita obligada para todo el que pase por la ciudad y el lugar en el que mejor comimos en todas las vacaciones.

Se puede observar un paisaje panorámico desde el Mirador del Cristo, el cual visitamos luego de haber intentado dar con la unión de los Ríos Oro y Aguas Negras, lugar al cual no pudimos llegar por la crecida del río, en lo que fue una pedaleada extra añadida al recorrido (Wikiloc: https://es.wikiloc.com/rutas-ciclismo/chilecito-union-de-rios-32838510), ya haciendo base y sin alforjas. Pese a no haber podido arribar a la unión, el trayecto que pedaleamos en la búsqueda de este destino es genial. La ida en constante y cansador ascenso hacia Santa Florentina y por asfalto, para una vez allí tomar un camino de ripio que llega hasta una bifurcación, cuyo brazo derecho nos deposita en el camino que finaliza en la unión de los mencionados ríos. El camino de tierra transita entre diferentes campamentos muy lindos y se pueden ver animales que van y vienen por allí. La vuelta, habiendo subido tanto a la ida, va de regalo.







"Hasta acá llegaron", nos dijo la madre naturaleza.



Como dije al comenzar, Chilecito era el destino final del viaje, por lo cual tras esta última pedaleada, regresamos a San Juan en micro -transportando la bicicleta en la bodega abonando un pequeño extra-, para así poder tomar, después de algunos días de descanso y recorridos por la ciudad, el vuelo que nos devolvería a Buenos Aires, habiendo contado nuevamente con Victor para el transporte de las bicicletas embaladas hasta el aeropuerto.

Así finalizó otro viaje en bicicleta plagado de experiencias y momentos que sólo este tipo de forma de conocer los lugares permite vivir. Siempre las palabras son insuficientes en comparación con lo que se siente en tantos días de pedaleo luchando por conseguir un objetivo. Y como suelo repetir en estos relatos: para sentirlo hay que hacerlo, así que a animarse y pedalear.

Ambos coincidimos en que este fue el viaje mejor planificado de los que llevamos realizados hasta ahora, porque no agregamos al recorrido ningún tramo demasiado extenso ni sometimos al cuerpo a la presión de estar demasiados días seguidos pedaleando sin descanso. Se pudo pedalear de principio a fin disfrutando de cada momento y sin sentir apuros de ningún tipo. 

Como este viaje pudo ser planeado gracias a la recolección de información que brindaron amigos y otros viajeros que aparecen por la web (principalmente https://deviajealmundo.com y https://lavidadeviaje.com),  como siempre los invito a realizar cualquier tipo de pregunta que les resulte necesaria para obtener información que los ayude en su próximo viaje a pedal.

¡Hasta la próxima y gracias por leer!