1 ago. 2014

Tandil en bicicleta. El lugar al que siempre tengo ganas de regresar


Un plan que siempre viene bien: escaparse a Tandil para recorrer tan bonita ciudad en bicicleta.

Para quienes no encaramos el ciclismo desde un punto de vista profesional, sino que nos dedicamos al cicloturismo en nuestros ratos libres, Tandil es un lugar excepcional e ideal para visitar. Ofrece una gran variedad de circuitos para realizar, con alturas interesantes y paisajes muy bellos. Tanto ruta y asfalto, como senderos de tierra.

En mi primer viaje con la bicicleta a Tandil, allá por julio del año pasado, viví una experiencia hermosa y conocí a maravillosas personas (http://respiraelaire.blogspot.com/2013/07/respirando-el-aire-de-la-sierra.html).

Luego decidí volver con amigos, en marzo de este año, para regresar una vez más hace pocos días, con el frío siempre amenazante y con pronósticos no del todo favorables.

Comencemos por el principio. El traslado de la bicicleta: es algo que siempre nos quita el sueño porque mover una bici es algo realmente complicado, en tanto muy pocos servicios -trenes con furgón para encomiendas-, nos permiten llevarla con nosotros, de forma práctica y efectiva, sin mayores complicaciones.

Esta vez, al igual que las anteriores, me trasladé desde Retiro, en un micro con destino a Tandil, llevando la bicicleta desarmada, en un bolso -en viajes anteriores la cubrí solamente con bolsas de residuos-, que se adecua a las exigencias legales (leer en boleto: "cada pasajero podrá llevar gratuitamente hasta 15 kg de bultos cuyo tamaño y acondicionamiento no moleste al público ni al personal y puedan llevarse dispositivos que para ese fin tengan los vehículos"), aunque la observación del maletero que nos pregunta si lo que llevamos es una bicicleta, esperando su propina, nunca faltará. Para evitar problemas, aconsejo averiguar los costos para enviarla por encomienda, para el caso de que tengamos que salir corriendo a despacharla previo a subirnos al micro. Mi experiencia personal arroja que nunca he tenido que quedarme a pie por no poder subir la bicicleta, aunque esto no significa que no pueda llegar a pasarme a futuro, ni mucho menos, razón por la cual siempre tomo las precauciones necesarias pensando en que podría tener que recurrir a una alternativa de último momento.




Una vez en Tandil, encontré mi bicicleta en el suelo, lo cual me generó una fea sensación porque lo primero que pensé fue que la habían arrojado directamente desde el micro -no quise averiguar si fue así o no-, pero por suerte, llegó sana y salva, lista para ser armada.

Rompí los precintos, puse el manubrio, la rueda delantera y los pedales en su lugar, y con casco y guantes puestos, siendo las 2 am, con un frío importante, encaré para el lugar en donde ya es costumbre hospedarme: el hostal Malo Watson, un lugar realmente encantador, ideal para relajarse y desconectarse. Se encuentra en la zona del dique, a metros del restaurante Carajo.

En mi primera visita con la bici a Tandil -julio de 2013-, me dediqué a recorrer los lugares turísticos de renombre, como la Posada de los Párajos, la Piedra Movediza, el Centinela, el Parque Independencia y el Centro de la Ciudad. Luego, en posteriores visitas, fui redireccionando mi viaje hacia los pueblos cercanos que pueden ser visitados, garantizándonos un viaje al pasado y a la paz total. Los puntos centrales pasaron a formar parte del recorrido, a excepción del Parque Independencia, por el que siempre me pego una vuelta, porque desde allí se puede ver un plano precioso de la ciudad, y además cuenta con una bajada muy intensa.

Recorrido desde el Dique, por Av. Don Bosco, Ruta 74, Ruta 226 y posterior visita a De La Canal


Para mi primer día, opté por realizar el camino más largo de los dos planeados. El día se prestaba para estar una buena cantidad de horas sobre la bicicleta. Alrededor de 90 km recorridos en total. Según indican los mapas, hace tiempo ya que no uso ninguna computadora para contar los kilómetros sobre la bicicleta.


Partiendo desde el Dique, tomé la Av. Don Bosco en dirección sur, hacia la ruta 74. Este tramo es muy bonito. Presenta una leve cuesta y luego una prolongada bajada, donde tendremos una vista hermosa de las sierras. Una vez que llegamos a la intersección con dicha ruta, debemos girar hacia la izquierda y empezar a disfrutar del bello paisaje que también ofrece esta ruta.


Ruta 74, en dirección hacia la ruta 226

Posteriormente, nos encontraremos con el cruce de las rutas 74 y 226. Tomé esta última hacia la izquierda, regresando hacia Tandil, en un ascenso leve pero constante. Atención con este pequeño tramo porque el tránsito es mucho mayor al que se presenta en las rutas 74 y en la Av. Don Bosco, debido a que esta ruta conecta Tandil con Mar del Plata y suelen ir y venir muchos camiones. Por ese motivo, hay que prestar mucha atención y pedalear con sumo cuidado.

Al llegar a Tandil, continuando por la ruta 226, giramos a la derecha en cuanto vemos una estación de servicio Shell en una esquina, para continuar pedaleando por esa calle -apenas unas cuadras- hasta llegar a Chapaleofú (dejamos el asfalto y comenzamos a transitar por tierra), donde doblamos hacia la izquierda. Pasamos bordeando el Hipódromo -a nuestra izquierda lo veremos-, cruzamos la vía que nos acompañará durante el resto del recorrido, y giramos a la derecha en la calle Ijurco. Esta calle será la que se convertirá en un sendero de tierra que nunca debemos abandonar y nos depositará en De La Canal.







Arriba. Fotos del sendero que nos lleva a De La Canal. Ideal para los que tengan ganas de hacer algunos fondos. Abajo. Fotos del pueblo y sus encantos.










Para regresar, simplemente hay que retomar el sendero de tierra en la dirección contraria hasta llegar a Tandil, volviendo sobre nuestros pasos (o sobre nuestras huellas de cubierta)







Recorrido desde Tandil hasta Azucena. Asfalto y senderos de tierra, todo en un mismo recorrido

Decidí dedicar el segundo día de mi estadía a pedalear desde la zona del dique hasta un pueblo pequeño y pintoresco, llamado Azucena. Ya lo había visitado con amigos en el mes de marzo, pero esta vez busqué una ruta alternativa para evitar regresar por el mismo camino por el cual habíamos llegado en otra oportunidad, que es la que describiré a continuación. Siempre con mi mochila con las herramientas necesarias y cámaras de repuesto por eventuales pinchazos, y según la magnitud del recorrido, algunas barras de cereal, frutas y jugo.

El trayecto a recorrer es de aproximadamente 80 kilómetros, por ruta y senderos de tierra. Los paisajes que se avistan son realmente encantadores para pedalear por allí. Ofrece algunas cuestas duras, entre ellas la inolvidable y previa a llegar a la entrada del Cerro Centinela, que ningún ciclista que haya pasado por ahí olvidará, porque creo que hasta al más entrenado lo deja un poquito cansado. Pero, a fin de cuentas, para quien está acostumbrado a andar regularmente en bicicleta, no es un camino complicado. Podría definirlo como de una dificultad moderada o media.

Comencé pedaleando desde la zona del dique, tomando la Av. Alvear, hasta el cruce con la Av. Avellaneda. Allí, girando a la izquierda -la Av. Avellaneda se convierte en Av. Estrada-, no queda más que pedalear siempre derecho, hasta que la avenida comience a tomar las características de una ruta. Pasamos la cuesta mencionada anteriormente, veremos el acceso al Centinela, siempre seguimos derecho y luego de dos o tres cuestas más, vendrá un giro a la derecha en el camino, con una bajada muy linda que nos depositará el cruce con la ruta 30, donde podremos ver una vieja pulpería de color rosa, muy popular, llamada "La Porteña", totalmente abandonada y descuidada.




Una vez allí, debemos tomar la ruta 30 en dirección a la izquierda y continuar por allí hasta que se abre el primero sendero de tierra. Este sendero nos depositará, tras un buen rato de pedaleo, en Azucena. Como datos para ubicarnos, podemos mencionar el cruce con la Ruta 74 -donde verán el almacén Cuatro Esquinas-, y un cartel que indica que Azucena se encuentra a 3 km de allí.







En Azucena, encontraremos un viejo almacén y una panadería, más la plaza del pueblo y un antiguo cruce de vías detrás, que debemos cruzar para emprender el regreso.







Saliendo de la plaza del pueblo, giramos hacia la derecha, cruzamos la vía, y volvemos a girar hacia la derecha, completando una pequeña "u", para luego tomar el sendero de tierra hacia la izquierda. Tras pedalear algunos cientos de metros, tendremos que tomar el primer camino de tierra que se abre hacia la izquierda. Ese camino nos depositará en la Ruta Nº30, tras un largo rato de pedaleo y soledad.

No esperen señales que indiquen que ese camino con asfalto destruido es la ruta 30, porque no las van a encontrar. Pero sí, una vez que el sendero de tierra llega a su fin, debemos girar hacia la izquierda, tomando la ruta 30, que con su deplorable estado no permitirá que los coches circulen a velocidades muy altas, haciendo el trayecto más ameno.

Aquí vuelven a apareces algunas cuestas ya que nos encontramos regresando hacia Tandil y el terreno vuelve a elevarse. El cartel que verán en la fotografía nos indica que hemos llegado a la intersección de la ruta 30 con la ruta 74, que debemos tomar hacia la derecha (aunque en los carteles diga que para entrar a Tandil, haya que seguir derecho, porque los mismos se refieren al ingreso por ruta 30 y nosotros ingresaremos por Don Bosco)


Volvemos a transitar por la hermosa ruta 74, en excelente estado, con poco tránsito y bonitos paisajes, hasta que el cartel nos indique que el acceso a Tandil se encuentra a 500 metros (ingresando por Av. Don Bosco). El cartel "María para Todos" será el indicativo de que estamos llegando al ingreso a Tandil.








El paisaje que ofrece la Av. Don Bosco es realmente precioso. No me detuve a tomar fotografías porque decidí disfrutar plenamente de la vista de las sierras, así que les queda descubrirlo por su cuenta.

Estos fueron los dos recorridos largos que hice durante mis tres días en Tandil. El tercer día, me dediqué a descansar y a recorrer un poco la ciudad.

Espero que al leer este relato, alguien se entusiasme y salga disparado a pedalear por estos hermosos lugares.

Fotos de visitas anteriores a Tandil


Hostel Malo Watson. Ideal para viajeros. Buena gente, excelente clima.


Vista desde la Piedra Movediza.



¡Atención, tránsito de ciclistas! Av. Don Bosco.


Sendero Ceferino Namuncurá. Nace en Av. Don Bosco (Posada de los Pájaros) y desemboca en la Ruta 74.


Vista desde la Posada de los Pájaros.


Centinela.





Ascenso al Parque Independencia.




De la Canal.







Vista desde el Hostel Malo Watson.


Anterior visita a Azucena.


Camino a Azucena.


Pasó el tren en De La Canal.




Vista del Dique, siempre hermoso.



En el Parque Independencia.