25 jul. 2016

Piriápolis, Punta del Este y Montevideo (Uruguay) en bicicleta

Una vez más decidimos cruzar el charco para recorrer la costa uruguaya en bicicleta. En esta oportunidad, los destinos elegidos fueron Piriápolis, Punta del Este y Montevideo. El plan: unirlos en dos días, pedaleando alrededor de 200 km. en total.

Embarcamos el día miércoles (20/7/2016) por la mañana, desde el Puerto de Buenos Aires, hasta Colonia, vía Colonia Express, para llegar posteriormente a Piriápolis mediante una conexión en ómnibus. En el barco, pudimos subir nuestras bicicletas armadas. Luego nos enteraríamos de que, desde hace poco tiempo, las bicicletas viajan en la bodega de los automóviles, razón por la cual hasta se pueden dejar las alforjas y los bolsos puestos, lo que antes no era recomendable porque las ubicaban al descubierto y se podía mojar el equipaje. Para subirlas al ómnibus, debimos quitarles las ruedas delanteras. De esta manera, entraron perfectamente en la bodega del micro. Si el personal de AFIP no lo hace espontáneamente, recomiendo que les pidan que coloquen un precinto en sus bicicletas (además de llevar la factura de compra, si es que la tienen), para evitar que a la vuelta, pretendan cobrarles una multa por creer que han comprado la bicicleta en Uruguay. 

A media tarde, ya habíamos llegado a Piriápolis. Nos alojamos en el Hostel de los Colores, que está muy cerca de la terminal y a una cuadra de la costa. Un lugar recomendable para hospedarse. En lo que quedó del miércoles, recorrimos la rambla y cenamos en Lo De Anita, adonde volveríamos al día siguiente, con mucha más hambre, causada por la pedaleada.

El jueves, siendo todavía bastante temprano y con mucho frío pero bien abrigados, partimos hacia Punta del Este, destino al que llegamos al mediodía, para regresar, luego, nuevamente a Piriápolis, habiendo pedaleado unos 95 km.

Tomamos la Rambla de los Ingleses, un camino muy vistoso y entretenido, con el mar a nuestra derecha, que se transforma en Américas Unidas, ruta que nos permitió llegar a la Interbalnearia.





Después, no quedó más que pedalear en dirección hacia Punta Ballena, donde luego de trepar una importante cuesta, llegamos a un precioso mirador.






Mirador Punta Ballena.


Descanso y mates en Punta del Este.


En la impactante construcción del Hotel Conrad de Punta del Este.

Continuando por la misma Interbalnearia, que se convierte en la Rambla Claudio Williman y luego en la Rambla Gral. Artigas, arribamos a Punta del Este, una ciudad muy bonita para recorrer en bicicleta. Tomamos unos mates en la punta de la península, para emprender el regreso más tarde, por idéntico recorrido, hacia Piriápolis.









Como dije anteriormente, volvimos a cenar en Lo De Anita, para reponer energías para el día siguiente.

El viernes por la mañana, partimos desde Piriápolis hasta Montevideo, listos para pedalear màs de 100 km., esta vez con nuestras alforjas a cuestas. Por suerte, no hizo tanto frío como el día anterior.

Desde el Hostel de los Colores, tomamos la ruta 10, en dirección a Montevideo. Este tramo es precioso, ya que el mar acompaña a la izquierda, mientras uno va atravesando diferentes pueblitos. La ruta 10 desemboca en la Interbalnearia y a partir de allí, todo fue pedalear y comenzar a dejar atrás los diferentes pueblos que nos fuimos cruzando: Jaureguiberry, Cuchilla Alta, Biarritz, Santa Lucìa del Este, Araminda, La Tuna, Los Titanes, San Luis, Guazuvirá, Bello Horizonte, Costa Azul y La Floresta, para llegar a Atlántida, lugar que elegimos para almorzar, debido a que se encuentra a mitad de camino entre Piriápolis y Montevideo.






Para llegar a Atlántida, una vez que dejamos atrás La Floresta y cruzamos el Arroyo Solís, nos desviamos hacia la costa, volviendo al contacto directo con el mar. El lugar elegido para reponer energías fue Indigo, un restaurante con una vista exquisita y unas pastas que merecen idéntico calificativo.




Camino a Atlántida.




Vista desde el Restaurante Índigo.

Al salir de Atlántida, volvimos a la Interbalnearia y llegamos a Montevideo tomando la Av. Giannattasio y después, la Av. Italia, hasta que advertimos la peligrosidad de esta última y regresamos a la rambla. Fue un error haber tomado la Av. Giannattasio. Lo hicimos para no extender demasiado el recorrido, pero nos dimos cuenta de que hubiera convenido haber pedaleado por la Rambla, ya que el estado de la Av. Giannatasio y el caudal de tránsito, nos generaron cierta ofuscación en el tramo final. También hay que aclarar que por la rambla, no fue demasiado pacífico el tránsito vehicular. Lo cierto es que tratándose de un viernes, en hora pico y en una ciudad Capital, no podíamos esperar algo diferente.



Parada en la ruta, camino a Montevideo.



Llegada al Obelisco de los Constituyentes, Montevideo.

Llegamos al Hostel Che Lagarto, en donde nos alojamos hasta el domingo por la mañana, día en que regresamos a Buenos Aires, partiendo de la Terminal Tres Cruces, conectando en micro con Colonia. Al llegar al puerto de Buenos Aires, como nuestras bicicletas se encontraban en la bodega de los automóviles, salimos directamente a la calle, previa revisión de Aduana.





"La educación, bienvenida en todas las clases sociales"

Gracias por tomarse unos minutos para leer el relato y mirar las fotos. Espero que sea de utilidad para emprender un viaje en bicicleta y disfrutar de este tan hermoso hábito.

Hasta el próximo relato.