10 sept. 2010

"A veces tengo miedo de apretar el televisor, por si llega a salir sangre"

Esta frase tan elocuente y sagaz, salió de boca de una persona de esas que te devuelven las esperanzas de que un mundo mejor es posible.

Todo comenzó gracias a que ambos nos sorprendimos, él con 78 años y yo con 21, porque un vendedor callejero en el tren logró maximizar sus ganacias haciéndonos llegar excelentes clásicos a los pasajeros por módicos precios. Lo que nos alegró, fue la cantidad de libros que vendió en esos poquitos minutos que compartió con nosotros, luego de haber hecho una reseña histórica de varias de las maravillas que estaba intentando vendernos.

Una vez que el vendedor se fue, la charla surgió con esa maravillosa persona, que tal vez nunca vuelva a ver, como por arte de magia, sabiendo que un hilo conductor nos unía y e iba a permitirnos disfrutar de una conversación tan agradable durante los veinte minutos de viaje que restaban. Y así fue. En tan poco tiempo, puede aprenderse tanto de una persona que realmente sabe transmitir sus conocimientos y experiencias, favorecido por un intelecto privilegiado, un gran poder de síntesis y un uso mordaz y efectivo del lenguaje...

Este tipo de encuentros, de momentos, son los que mejoran y cambian nuestros días, nuestra vida, nuestro ser... Podemos optar por la mediocridad, por pasar delante de la gente sin abrirnos para conmover o ser conmovidos por el prójimo, o hacer lo contrario y darnos cuenta de que existen muchos factores que pueden alegrarnos la vida.

Después de la agradable tertulia, ya en el andén, recibí muchos halagos (que fueron devueltos por mí pese a que él no necesitaba oírlos) por parte del longevo, que me impulsaron a renovar mis esperanzas, a darme cuenta de que se puede lograr un mundo mejor. Las utopías nos impulsan a dar el paso. Algo así dice Galeano. Y yo, doy fe de que así es.

Me encantaría poseer el 5% de la capacidad descriptiva de Ernesto Sábato, por ejemplo, y así lograría plasmar en este escueto texto, hecho a las apuradas, lo lindo que fue vivir un momento como el que acabo de describir.

Hasta cualquier otro momento, y gracias por emplear su tiempo en leer mis delirios diarios...
Seguramente aparecerán más fragmentos de esta conversación, cuando esté tranquilo y pueda procesarla correctamente para exprimirla aún más...

6 comentarios:

maria dijo...

simplemente genial!!...esos seres existen solo hace falta tener la mente y el espiritud abierto.

Yamila De Filippis dijo...

me gustó la anécdota contada personalmente!
te quiero amigo cili B.

Leonel dijo...

Y esa anécdota derivó en una preciosa charla de una hora acerca de temas realmente importantes.

Todo se une como por arte de magia cuando los espíritus son nobles...

Yamila De Filippis dijo...

sacto!
preciosa noche ciliberto.
me gusta que seamos amigos!

y me gusta el cuadro de bobmarley que pintó tu tía.
decile, decile!

Leonel dijo...

A mi me encanta eso y además, el hecho de que sus amigos sean tan maravillosos como ustedes. Eso genera cucharadas de placer, logra que uno no se canse de conocer gente y recuerde por qué es tan lindo hacerlo....

Con respecto al cuadro, la autora lo está leyendo seguramente, pues firmó el primero de los comentarios, así que podés felicitarla personalmente.

Lau... dijo...

Muy lindo el relato Cilibertus, como siempre :)