25 may. 2012

Todos somos hermanos de sangre

No importan las fronteras, meras divisiones políticas que han determinado quién sabe qué personas. El nacionalismo y el patriotismo - en todo el mundo y en cualquier época - condujeron hacia la catástrofe. Provocaron el derramamiento de mucha sangre. 

Todos somos personas, todos somos hermanos, todos vivimos en el mismo planeta.

Los gobiernos podrán dirigir a sus ciudadanos hacia las masacres y hacia las guerras, pero al momento de compararnos con los extranjeros - con esos que se encuentran en la misma posición que nosotros -, notamos que todos tenemos los mismos problemas, las mismas dolencias y preocupaciones.

Por eso, como más o menos dice Bruce antes de comenzar a cantar "Blood Brothers" (en el DVD se puede ver completo), no importa su nacionalidad, dónde han nacido o qué bandera ícen: todos somos personas, hermanos de sangre, todos somos simplemente fans de Maiden esparcidos por el mundo.

Evitemos que el nacionalismo nos destruya una vez más, y que los gentilicios sean solamente una forma de denominar a quien ha nacido en una determinada región de este mundo, que nos abraza a todos por igual, y al que tanto mal le hacemos. Deberíamos cuidarlo y cuidarnos más.

El mundo es manejado por las grandes corporaciones, mientras los gobernantes - de todo el mundo - pretenden que sigamos creyendo en que somos libres, independientes y soberanos.

¿Qué país en el mundo puede decirse independiente cuando el consumismo oprime a todos por igual y nos dice cuándo y con qué somos y cuándo no?

Por eso hoy, elijo a un inglés para que le dé un mensaje al mundo entero.



14 may. 2012

Intolerancia, discusiones y menosprecio por el lenguaje



"Deténganse a pensar un poco y se van a dar cuenta de que la mayoría de las discusiones tienen lugar porque las personas no saben sobre qué están discutiendo".

Con esta frase concluía el Dr. San Millán la cursada de la materia "Sociedades Civiles y Comerciales" en la Facultad de Derecho, algunos meses atrás. He tomado a la misma como una moraleja. Fue uno de esos momentos en los que uno siente que siempre pensó en algo, pero que era necesario que una persona con un saber superior lo introdujera en un paquete para bajarlo a la realidad y así poder asimilarlo.

Un domingo a la noche, momento en el que según el Negro Dolina uno se da cuenta de que el milagro que prometía el fin de semana no se ha realizado, me permito redactar unas humildes líneas acerca de este tema para poder compartirlo con quienes dedican una pequeña parte de su tiempo para leer mi blog, agradeciéndoles de antemano.

Se me ocurre relacionar la frase que utilicé como introducción con el menosprecio por el lenguaje, por creer que ambas temáticas caminan tomadas de la mano, que una conduce a la otra. Nos encontramos viviendo una época en la que constantemente el Gran Hermano - así llamo a las fuerzas que nos guían a través de la opresión - nos alienta a que todo lo consigamos con inmediatez. No importa el resultado, es menester que logremos un objetivo de manera expedita. Entonces, debatir pasa a ser aburrido, a carecer de sentido. Incluso algunos piensan que no vale la pena tomarse siquiera diez minutos para llevar adelante un intercambio de ideas. Al mismo tiempo, tampoco prima una necesidad, un imperativo moral, una fuerza interna - o como más les guste llamarlo - en gran parte de las personas que las impulse a "hablar bien". Y esto no implica convertirse en un elitista del lenguaje, sino simplemente responder a esa corazonada que tenemos quienes nos esforzamos por lograr que lo que hallamos girando en nuestras mentes se vea reflejado en palabras, mediando el mayor grado de identidad posible entre esto y aquello.

Así, quienes no creen que realizar este ejercicio tenga importancia, son más propensos a caer en las garras de la intolerancia, porque sin ideas claras en sus cabezas, apuntarán a conseguir resultados, sin antes haberse detenido a pensar en qué fue y es aquello que quisieron lograr.

Esto que podría parecer una simpleza, en muchas ocasiones es la causa del final de viejas amistades, matrimonios, noviazgos, lazos de familia, o cualquier otra relación social entablada.

Se me ocurre dedicarle unas líneas, porque con el florecimiento de las redes sociales, que a esta altura ya se muestran como una revolución en la comunicación social equivalente – según mi humilde saber y entender – a la creación de la radio, la televisión o la computadora, esta tendencia a decir mucho en unos pocos caracteres parece profundizarse.

Es enriquecedor encontrarse con extensos debates en las redes sociales, pero es condición sine qua non que los protagonistas de la contienda se hayan tomado el tiempo necesario antes de haber volcado esas palabras en sus espacios, porque de lo contrario solamente descubriremos que la intolerancia y el afán por lo inmediato han triunfado nuevamente, quedando plasmada su victoria en agresiones duras e hirientes que a diario podemos observar, tanto a través de internet, como en la vía pública.

Por eso, intentemos dejar de buscar conclusiones magníficas en un intercambio de mensajes de ciento cincuenta caracteres contra otros cien. Volvamos a otorgarle más tiempo y a darle más lugar al precioso ejercicio de poner en marcha nuestro raciocinio, que es lo único – jamás debemos olvidarlo – que nos diferencia de los animales.

1 may. 2012

Un Abrazo Más

Necesitaba darle un abrazo más a Luis. Y esta fue la manera, con la ayuda de cien mil brazos.

Hay un silencio pregnante, esta tarde, en mi casa. Todo está cargado de presencia. Anoche tenía un remolino en el pecho, después del concierto, que sólo se pudo ir aflojando al leer los hermosos comentários que ustedes dejaron, y las lágrimas que refrené para poder cantar empezaron a salir.
Dicen que hoy es, en el hemisferio sur, el día en que el velo entre los mundos es más delgado y permeable. Este es el día en que se honra a los que ya hicieron el tránsito hacia el más allá. Notablemente, unas semanas antes, me surgío nombrar este concierto "Puentes Amarillos" no sólo por citar la hermosa imagen de una de las canciones más importantes de Luis, sino porque me gustaba la idea que, ya desde el título, intentara tender un puente que le alcanzara ese abrazo adonde fuera que estuviese.
El momento en que ustedes le cantaron "Muchacha..." fue exactamente eso. Un puente. El velo se abrió, seguramente, y él los debe haber escuchado cantar con el corazón abierto. Esa es la más grande recompensa para un músico, para un poeta: hacerse voz del corazón de todos.
Gracias por haber estado ahí, gracias por haberlo seguido desde tantos rincones del mundo, gracias por ayudarme a abrazar. Todavía tengo más lágrimas que soltar hasta poder dimensionar lo que pasó anoche. Ojalá Luis lo haya recebido.
Un abrazo agradecido para ustedes también.

Pedro

30/04/2012